Hegel

El pensamiento de Hegel se enmarca dentro de la filosofía Romántica, esto es, dentro de la filosofía que presenta una reacción ante la Edad de la Razón Moderna. Aunque su pensamiento tiene ciertas relaciones con la Modernidad, mucho de su pensamiento nos adentra a otro punto de vista desde el cual mirar la realidad. Su pensamiento presenta novedades con respecto a filósofos anteriores, aunque también se relaciona con filósofos de la Edad Media y la Antigüedad, Grecia y Roma.

Hegel

Algunos ejercicios útiles para poder comprender a Hegel son comparar su visión romántica contra la visión moderna. Así, reflexiones sobre “el ser”, la “relación”, “lo interior y exterior”, la “esencia y la existencia”, “el cambio”, etc. diferirán en ocasiones de la visión de la modernidad.

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¿Cuál es la tarea de la Filosofía?

Dificultad: No tiene un objeto único, todo lo que “es”, es objeto de la filosofía. La filosofía como la religión tienen por último tema a Dios y lo infinito.

Por lo mismo la filosofía no tiene ningún punto de inicio o arranque, pues cualquier cosa y pregunta puede ser el punto de inicio de la filosofía.

A. CUALIDAD. El ser; el existir

Reflexiones

Hegel, como todo científico-filósofo, se cuestiona sobre qué es el ser. La pregunta originaria que ocupó a los filósofos de la antigüedad y que ha sido tema de reflexión a lo largo de la historia de la filosofía, llega ahora a Hegel.

El filósofo de Stuttgart nos hace ver algo en lo que rara vez reparamos; sabemos que todas las cosas son, y que el ser es lo que le da la existencia a todas las cosas. Sin embargo Hegel nota que el decir únicamente “Ser” de una forma general, termina por no definir nada ni definir nada, por eso “ser en general”, sin ninguna especificación es en el fondo lo mismo que decir “nada”, de ahí que ser y nada se identifiquen. El ser es la realidad absoluta, todo lo que nombramos y pensamos, todas las cosas son, y esto las hace formar parte del ser. Pero esta afirmación del ser como la máxima realidad, sin dar ninguna determinación en concreto, la emparenta con la nada. Pues no queda definido por nada.

Y que le permite a Hegel separarse de las tesis del panteísmo, que identifican el Ser como el Todo, cuando para él, en realidad, los seres no son una parte de un ser único como proponía el filósofo Parménides, esto nos haría iguales a ese ser único y por tanto caeríamos en el panteismo, para Hegel nosotros somos una reunión de dos elementos: el ser y la nada, o como decía Platón en El Timeo, para hacer las cosas el Demiurgo mezcló los elementos de “lo uno” y “lo otro” y de ahí surgió la naturaleza.

Hegel el ser unico

Hegel nos hace reflexionar que para que las cosas sean, no basta con decir que “son”, es necesario distinguirlas de otras cosas, y decir “no es esto otro”, saber que son diferentes a otras. El determinar qué es algo se hace también gracias a distinguir una cosa de otra, a decir no sólo lo que es, sino lo que no es. Tiene que tener “nada” de otras cosas.

Las fotos ejemplifican cómo cuando no hay determinación mediante la diferencia, no es posible pensar que surjan los seres. Todas las cosas tienen algo en común; que son, pero para poder ser algo en específico, necesitan tener límites y llevar en algo del “no ser”, necesitan “no ser” otras cosas. Hegel dados de colores

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¿Qué es el devenir? ¿Qué es el cambio? Es la unidad de ser y no ser. Algo que nos hace pensar que las cosas para ser, tienen que dejar de ser lo que eran y convertirse en algo diferente. Por esto Hegel explica el existir como esta forma en que se une el ser y la nada.

¿Cómo es que entonces existen los seres? Nuevamente Hegel nos muestra su estilo “romántico” de filosofar, en el que intenta unir los opuestos aparentemente irreconciliables, y afirma que el ser se da gracias al no ser, algo que de inicio suena absurdo, pero que es fácilmente aceptable cuando vemos que para que algo sea, es necesario también que no sea otras cosas: un Roble por ejemplo, es roble, pero también hay se puede definir desde lo que no es, así, un Roble no es Manzano, ni Pino, ni Abeto, etc, así, se logra identificar su ser en la medida en que también se distingue de otros seres a su alrededor, de aquí que el ser y el no ser, conformen al ser existente.Hegel colores bosque

Así, en el existir se determina la forma de ser algo, lo cual expresa su cualidad. Cuando afirmo algo, por ejemplo: Este objeto es oro, se está “determinando” qué es lo que estoy viendo, y se expresa una “cualidad” de esto que nombro. Nuevamente, Hegel puede afirmar que las cosas se determinan y adquieren su “realidad”, gracias a que es lo que es frente a las “negaciones” de lo que no es.

Las cosas existen gracias a que queda determinado lo que son, este determinarlo de una manera es lo que hace que su existir sea de una manera. Por esto se vincula cualidad con existencia, y esta determinación es “realidad”.

Las cosas son finitas y mutables, a causa de que tienen algo de negación, pero también a causa de que son y dejan de ser, son otro, y en este devenir otro y dejar de ser lo que era es que se vuelve un proceso infinito. Hegel nos invita a reflexionar que para que las cosas sean en el devenir, es necesario que a la vez de ser lo mismo, también deben ser otra cosa, y que en el existir, todo proceso de ser, implica un proceso de dejar de ser y ser otro.Hegel devenir paso de la vida

Ejercicio 1. Da dos ejemplos en que para definir algo, sea necesario definir no sólo lo que es, sino lo que no es.

Ejercicio 2. Siguiendo la reflexión de Hegel ¿Crees que “lo femenino” y “lo masculino” necesitarían definirse a través de su opuesto?

Ejercicio 3. Útil para cuando leamos la dialéctica del amo y del esclavo ¿Crees que un Amo se pueda definir a sí mismo sin la necesidad de saber que él no es la servidumbre o crees que son codependientes uno del otro?

Ejercicio 4. ¿En qué medida crees que nosotros necesitamos del mundo y lo que no somos para poder conocernos mejor a nosotros mismos?

Ejercicio 5. Reflexiona cómo las etapas de la vida se definen también como un no-ser la etapa posterior o anterior, y el paso a una nueva etapa implica dejar de ser la anterior. El niño es no-joven, el joven tuvo que dejar de ser niño para llegar a ser joven.

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La Relación, la parte y el todo; la fuerza, el organismo y la máquina.

Hegel explica cómo hay que entender el todo y las partes, lo cual nos llevará a una reflexión muy importante sobre cómo ver las cosas desde una visión “orgánica” y no “mecánica”, y sigue el razonamiento que expuso anteriormente, las partes podrían ser vistas como lo opuesto al todo, cada parte es distinta entre sí y es autosuficiente, pero lo que no nos damos cuenta, es que si decimos que es “una parte” es porque hace referencia “al todo”.

Hegel la parte y el todo cuerpo

Así, por ejemplo, en el caso de un ser vivo las partes parecerían opuestas al todo o distintas, cuando en realidad no cabe la distinción entre ambos pues el todo hace referencia a la parte y la implica, y la parte hace referencia al todo.

Una mano, por ejemplo, no es una “parte” del cuerpo independiente, es el cuerpo mismo y la totalidad. Un ejemplo que nos resultaría fácil de entender es que cuando uno acaricia, la caricia no la da la mano, como entidad aislada, sino la totalidad de la persona. Una visión meramente materialista distinguiría las partes del cuerpo, sin necesariamente ver el todo ni la persona en unidad.hegel mano caricia

La fuerza. Si queremos explicar un fenómeno a partir de la fuerza nos topamos con que las ciencias han dejado el tema un poco de lado, y que han visto que la fuerza es una exteriorización de algo interno, pero que por ser la naturaleza de la fuerza algo desconocido, no puede avanzarse mucho en su reflexión.

Hegel piensa que sí es posible hablar de la fuerza, y es un “repelerse a sí misma por sí y exteriorizarse”.  Ahora Hegel nos hará ver que la fuerza debe entenderse no sólo como algo “exterior”, sino como algo “interior” y “exterior”.

Para Hegel entonces, lo interior y lo exterior de algo, son la misma totalidad única.

1. Lo exterior es el mismo contenido que lo interior, por esto afirma que lo que es interno se presenta también exteriormente, y lo exterior se presenta interiormente. Hegel quiere romper con esta visión positivista que mira la esencia como algo “interno” y los accidentes como algo “externo”, ambos son lo mismo, el fenómeno no muestra nada que no esté en la esencia, y en la esencia no hay nada que no sea manifestado.

En segundo lugar habría que afirmar que esta distinción “exterior” e “interior” no están enfrentados mas que en nuestras abstracciones. Habría que pensar de otra forma y ve que “Mediante la exteriorización de la fuerza se pone lo interior en la existencia. Esta identidad entre exterior e interior es “la realidad efectiva”.

Estas reflexiones son importantes para comprender nuestra visión de la naturaleza y también del ser humano. ¿qué clase de fuerza es la que proviene de los cuerpos? ¿qué relación guarda lo que vemos con la interioridad de lo que vemos? hegel fuerza 0

De acuerdo a lo que nos propone Hegel, la fuerza no debería ser vista únicamente desde la óptica de la física mecánica, sino que debería verse como la energeia aristotélica. Las acciones y eventos que vemos de una fuerza exterior, son las que nos manifiestan una fuerza e intencionalidad interior del cuerpo. La manifestación que vemos de la fuerza exterior nos habla de la interioridad e intencionalidad del ser del que procede esta fuerza; algo que nos haría ver de diferente forma los seres, especialmente los vivos y dentro de ellos al hombre.

Ejercicio 1: Da dos ejemplos donde se vea la importancia de la relación de partes/todo en una Ciudad.

Ejercicio 2. Reflexiona sobre la importancia de la fuerza interior/exterior en el desarrollo de  un niño.

Ejercicio 3. Obsérvense los distintos tipos de fuerza que nos muestra la naturaleza. Vistos desde la Física, la naturaleza nos hablaría de una fuerza igual en todos los casos, pero en el planteamiento de Hegel, toda exteriorización de la fuerza refleja la interioridad de la fuerza de donde procede y la esencia del ser que la emite. Todo se relaciona con la fuerza, pero no es la misma fuerza por no tratarse el mismo ser, ni de la misma intencionalidad con que la emite.

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La realidad efectiva Condición, Cosa, Acto… y potencia

Hegel hará una reflexión sobre un tema clásico durante la edad Media: unidad entre “esencia” y “existencia” ahora desde el punto de vista de lo exterior y lo interior, dejándonos ver que desde el aspecto del ser entendido como una unidad total y un organismo, lo exterior se relaciona íntimamente con lo interior, por eso, para Hegel “La exteriorización de lo real efectivo es lo real efectivo mismo”.

Cuando hablamos de “realidad efectiva” nos referimos a una cosa, a algo que llamamos “esto”, un “esto concreto”. El resultado de distintas determinaciones y su distinción.

Pero esta “realidad efectiva” de la cosa podemos decir que tiene la característica de la “identidad”, y dentro de esta identidad se encuentra también la potencia o “posibilidad”, como lo que todavía no es y por tanto es una “esencialidad abstracta e inesencial”, la potencia o posibilidad forma parte de la esencia de esta realidad efectiva, pero sólo como posibilidad, no como algo ya dado. Dicho de otra manera, esta identidad esta realidad efectiva es en primer lugar “potencia” o posibilidad, como algo opuesto a la unidad concreta de lo real efectivo. Lo que está en potencia es una pura posibilidad y por tanto es una “esencialidad abstracta” y es en este sentido algo que vemos como “inesencial”.

Hegel semilla potencialidad

Así, por ejemplo, una semilla es potencialidad, pero a la vez es ya la esencia del árbol.

2. En segundo lugar, nos explica Hegel que lo real efectivo como distinto de la potencia o “la posibilidad” se nos presenta sólo como algo exterior, así, pensamos que lo real efectivo es lo que vemos, mientras que lo que no vemos está en potencia y es algo que está en el interior, y por ser exterior se nos presenta como lo “inmediato inesencial”, se nos presenta como una “unidad simple” de lo interior y lo exterior. Pero si lo miramos así, bajo esta óptica en que lo exterior es lo inesencial y la potencia todavía no es, entonces tenemos que el ser, en cuanto mera posibilidad, es un contingente, pues la posibilidad es “la contingencia pura”, esto es, lo que es potencialidad, puede ser o no ser, por ejemplo, la semilla que vemos, está en posibilidad de ser árbol o no serlo, y por tanto el ser efectivo se nos presenta como pura contingencia.

Así, tenemos que la “realidad efectiva” de la cosa se nos presenta como posibilidad y contingencia, como interior y exterior. Pero es el contenido lo que es el fundamento esencial de determinación de las cosas, y estas cosas se determinan en la reflexión hacia sí en lo real efectivo. Por esto es que cuando vemos algo contingente y posible como finito, esta finitud consiste en que es algo distinto de lo que debería de ser (palabra no usada por Hegel), y que es la determinación formal del contenido. Esto es, las cosas son contingentes con respecto a lo que deberían ser, a la determinación formal del contenido de lo que deben ser, por tanto, cuando decimos que algo es contingente, en el fondo, estamos hablando ya de su aspecto esencial, formal de su contenido, que es lo que debería ser la cosa.

Así, lo que vemos en la “exterioridad” (suponemos que se refiere Hegel a los datos empíricos) de la realidad efectiva nos manifiesta mucho más de lo que los empiristas vieron, pues no son sólo los datos empíricos, sino que vemos en lo exterior la contingencia y la potencialidad de un ser que goza de una identidad consigo mismo, y que lo vemos como un ser que está ahí, puesto en un lugar, pero no sólo eso, lo vemos como un ser que  se supera a sí mismo y que en el devenir, en el cambio está existiendo, así vemos una exterioridad que está existiendo. Así, vemos que se trata de algo que está “supuesto” y que su existencia inmediata es posibilidad, y posee la determinidad de ser superado, de ser la posibilidad de ser otro, y esto es lo que llama Hegel, la condición.

3. Hegel puede ahora afirmar que cuando vemos una cosa, o una “realidad efectiva” de algo, vemos algo que tiene una exterioridad, pero que en realidad es también las determinaciones (de la posibilidad y de la realidad efectiva inmediata), cuya mediación es la posibilidad real en general. Así, en la exterioridad no vemos sólo un dato empírico, sino que en el ir siendo de las cosas, vemos la totalidad del ser, en el que se une su potencialidad con su exterioridad.

Hegel nos propone ver las cosas, más que como una mera distinción de exterioridad-interioridad, como una totalidad, o un círculo en que se comunica cada parte para formar el todo, es el inmediato transponerse de lo interior en lo exterior y de lo exterior en lo interior; por eso, para Hegel, en la “realidad efectiva” existe un automovimiento y visto así, no podemos pensar en la cosa como una “potencialidad”, sino que debemos verlo también como “acto” o actividad, pues este automovimiento es actuación de la cosa en que actua la realidad efectiva contingente o de las condiciones. La cosa en su existir está en un proceso de “reflexión hacia sí” de sus condiciones y también en un proceso de superarse hacia otra realidad efectiva. Así, cuando se hacen presentes todas las condiciones, la cosa tiene que llegar a ser efectivamente real.

La necesidad. Por lo antes expuesto, Hegel no encuentra problema en afirmar que la necesidad no es otra cosa que este intercambio de lo interior y lo exterior que confluyen en uno, los movimientos contrapuestos unificados en un solo movimiento.

Hegel nos habla de tres momentos: “La condición”, “la “COSA” y la “actividad”, y nos intentará hacer ver cómo no podemos pensar uno sin los otros y que de alguna forma todos se implican.

Condición como lo supuesto, como puesta, es algo que siempre estará relativo a la cosa, pero si es algo presupuesto toma un carácter contngente, se vuelve algo condicionado, y estas condiciones son pasivas y toman la forma de ser la “materia” para la cosa e ingresan en el “contenido” de la cosa.

COSA, es algo supuesto, la cosa es una cosa “puesta”, es algo en primer lugar interior y posible, pero como presupuesa es un contendio autosuficiente; pero es mediante el uso de las “condiciones” que la cosa recibe su existencia exterior, la cosa se muestra, pues como cosa a partir de sus determinaciones de contenido que se corresponde con las condiciones.

Actividad,  el acto es de alguna manera autosuficiente, y tiene su posibilidad en algo, en las condiciones y en la cosa; la actividad es el movimiento, pero es un movimiento de transferir las condiciones a la cosa y la cosa a las condiciones, mediante la existencia. Proceso que se da como necesidad extrínseca.

De acuerdo a lo anterior, Hegel vuelve a definir “necesidad”, y la identifica ahora con la “esencia una, idéntica consigo”, en la cual tiene que haber una mediación entre dos partes, pero para Hegel tal mediación no es un separar ambas partes, sino un reunir o unificar ambas en una: “Lo necesario está así mediado por un círculo de circunstancias; es así, porque las circunstancias son así y en conjunto está así no-mediado: es así porque es”.

Relación de sustancialidad

Hegel lleva el tema de la necesidad o lo necesario a la substancia, haciendo ver que lo necesario es en sí mismo una “relación absoluta”, la relación se supera en una “unidad identidad absoluta”.

Lo necesario es la relación de la substancialidad y la accidentalidad. nos anula la visión de sustancia/accidente y los implica mutuamente. Pues la necesidad es negar esta forma de la interioridad, y se pone como realidad efectiva, pero también niega lo exterior, haciéndonos ver que la necesidad habla de una identidad sustancial como una “actividad formal” o esencial.

La sustancia es la totalidad de los accidentes, ahí la riqueza de todo el contenido y su poder absoluto. Se da esta correlación entre el contenido y la manifestación. Así, la sustancialidad es la actividad formal absoluta, y Hegel puede reunir los elementos anteriormente expuestos, la actividad formal absouta y el poder de la necesidad.

La substancia es “relación”, esto es, es fuerza que se refiere a sí como potencia o posibilidad interna, y se determina así a la accidentalidad. Y su primera forma de necesidad es la causalidad.

Relación de la causalidad

La relación de causalidad, la explica Hegel afirmando que la sustancia es causa (reflejada hacia sí) y es COSA. Que la sustancia es causa se refiere a que toda sustancia está reflejada hacia sí, como algo contrario a la accidentalidad, la sustancia se comprende como si fuera la “cosa originaria”, y supera así su reflexión  hacia sí o su potencia, pero al establecer esta diferencia, se pone como lo negativo de sí misma y produce así una realidad efectiva puesta pero necesaria por el proceso causal.

Este efecto es diverso de la causa, el efecto es “ser-puesto”, pero este ser puesto es también “reflexión hacia sí mismo” e inmediatez. El efectuar de la causa es al mismo tiempo suponer, en tanto se retiene la distinción del efecto respecto de la causa.

Así, se presenta otra sustancia sobre la que recae el efecto,  y que en primer lugar parecería algo pasivo, pero como sustancia es ella también activa, y supera la inmediatez y el efecto puesto en ella, y reacciona, supera la actuación de la primera sustancia y reacciona. Esto es llegar al “efecto recíproco”.

Efecto recíproco.

Fenomenología del Espíritu

Diferencia entre el conocimiento Filosófico y el Matemático

Ciencia de la experiencia de la conciencia

Temas para tejer la argumentación:

0. Diferencia entre la propia convicción y la autoridad

1. Contra el escepticismo.

2. El impulso de la conciencia a lo superior y las “trampas de la conciencia”.

3. La conciencia y lo en sí y para sí. 

  1.  La ciencia de la experiencia de la conciencia.

Dialéctica del amo y el siervo

El espíritu subjetivo. 

a. La conciencia en cuanto tal.

La conciencia sensible, la percepción, el Entendimiento

¿Qué es lo que conoce de las cosas y objetos la conciencia sensible?

Sabe del ente como algo, cosa existente, singular. Las cosas son vistas como algo que está “aquí y ahora” y se mira como algo “exterior” a la conciencia.

b. La autoconciencia

El deseo, la autoconciencia que reconoce, la autoconciencia universal.

Pero la conciencia -nos lo ha dicho Hegel-, es expulsada de su situación para pasar a un nivel superior, a un grado de conciencia más amplio, por esto, no se queda viendo la cosa sensible en su “aquí y ahora”, sino que esto sensible deviene otro, y esto es así porque vemos que tiene muchas propiedades y numerosos predicados, “lo singular mucho se hace por tanto un ancho”, esto quiere decir que se vuelve una multitud de referencias o hace referencia a muchas cosas, de reflexión y universalidades, que son determinaciones que pone el “yo”, pero este paso hace que el objeto percibido ha cambiado y no es sólo lo que nos decía el dato sensible. La conciencia es así, percepción.

Percepción. (Identidad sujeto-objeto)

Hegel afirma que en este nivel, la conciencia sale más allá de la sensibilidad y quiere “tomar el objeto en su verdad”,  no de una forma inmediata, sino razonada y por tanto como universal.

Así, el objeto no será ya visto como un objeto meramente sensible, sino que nuestra relación co él implica que sea un objeto con determinaciones sensibles y determinaciones de pensamiento que van más allá del propio objeto, es a la par que un objeto sensible un objeto con relaciones concretas y conexiones.

Por esto, Hegel considera que en este nivel se diluye la separación del “sujeto” con el “objeto”, “la identidad de la conciencia con el objeto ya no es la identidad abstracta de la certeza, sino la identidad determinada”, y a esto le llama “saber”. Así, nos hace ver que ascender al nivel de la “verdad” de las cosas nos lleva al camino del saber que implica salir del plano meramente empírico y ver las relaciones que guarda el objeto que vemos con su entorno y con nosotros mismos.

En este nivel de la “percepción” se da también una unión de lo “singular” y lo “universal” pues ante la “verdad” se busca la verdad del objeto pero es a la vez la universalidad de él. Sólo que esta verdad se nos presenta como una contradicción de muchas caras, pues el objeto singulra sigue siendo “el ser que subyace como fundamento y permanece firme frente a lo universal”, se trata de una unión con contradicción. Contradicción en dos sentidos:

1. Por un lado las cosas singulares son el fundamento de la experiencia universal y la universalidad que debe ser más bien la esencia y el fundamento.

2. Por otro lado la contradicción entre la singularidad que es concreta y por tanto “autosuficiente” y las propiedades múltiples que están libres de esta atadura negativa, y son materias universales autosuficientes.

Se trata de la contradicción del ser concreto y finito a través de todas las formas de las esferas lógicas.

El entendimiento

La vedad a la que nos quiere llevar Hegel es a percibir el fenómeno, pero comprenderlo hacia lo “interior”.

La facultad que entiende es el entendimiento.   ¿Qué entiende Hegel por interior? Lo interior es “la plurarlidad superada de lo sensible”, con lo cual nuevamente nos lleva a una visión “orgánica” del ser, y nos remonta a la idea de la tradición medieval y griega que afirmaba que todo ser, por el hecho de serlo tiene como característica “la unidad”, (todo ser es “uno”), y la variedad de partes que lo componen se integran en una unidad que le da su particular forma de ser. Esta “identidad” y unidad que tienen las cosas no es sensible, sino que es “identidad abstracta” que está en lo interior. Pero lo interior no es unidad símple, sino que conlleva la pluralidad pero como distinción interna. Esta “distinción simple” es la ley del fenómeno.

Hegel da un paso más a la idea de verdad, pero ahora centrando su atención en la idea de la “conciencia”, cuando conocemos las cosas, tenemos conciencia de ellas, esta conciencia distingue al “yo” de las “cosas” o lo que es lo mismo, al sujeto del objeto, pero esto no es tan cierto, pues cuando se da un conocimiento de la cosa, soy consciente de mi conocimiento y esto hace que todo acto de conocer sea un acto de “autoconciencia” de mi conocimiento, razón por la cual -para Hegel-, habría que decir que en este proceso de la conciencia, desaparece la distinción entre sujeto y objeto, pues todo acto de autoconciencia del conocimiento involucra un saber del objeto conocido como del sujeto que conoce.

b. autoconciencia

Por esto, toda verdad (es decir, la auténtica verdad) de la conciencia, es una autoconciencia. Nadie que se precie de saber a profundidad las cosas queda desligado como persona del acto de conocer, todo conocer y saber la verdad de algo implica un “autoconocerse”, una “autoconciencia”.

…y más aún, la representación que me hago de las cosas, de su existencia implica que lo conozco como “algo de mío”, todo verdadero saber implica un ser con la cosa, apropiarse de ella en el sentido de saberse reconocido en eso que conozco y aprehendo (parece como si Hegel estuviera haciéndonos ver que el auténtico saber de las cosas implica un comprometerse existencialmente con ese conocimiento, por lo cual, en realidad, todo verdadero conocer, el saber profundo implica que en lo que conozco, hay algo de mí que conozco, y lo que conozco lo conozco como algo mío, me lo apropio existencialmente), yo se de mí en lo que conozco.

Ejercicio: ¿Qué tan cierta te resulta la frase de Hegel “yo sé de mí en lo que conozco?”. ¿por qué elegimos una carrera ante otras opciones? ¿qué cosas que has conocido o materias que has cursado que te hayan “apasionado” revelan cuáles son tus intereses como persona y en el fondo, te permiten saber de tí en lo que conoces?.

La “autoconciencia” que menciona Hegel no se expresa en la igualdad Yo=Yo, esto sería demasiado “abstracto” o una “idealidad pura”, hablar así no diría nada de la “realidad de la autoconciencia”. Para llegar a un nivel profundo de la autoconciencia tenemos que comprender sus fases. La primera sería la “autoconciencia abstracta” que es la “primera negación de la conciencia” y se expresa por esa distinción en que la conciencia sabe que “no es el objeto exterior” y que de hecho es la negación de ella… pero si Hegel nos ha aclarado que la Autoconciencia logra la verdad en la identidad del objeto y el sujeto, hay que decir que ese nivel en el cual distinguimos al sujeto del objeto es en el fondo una “contradicción” de la conciencia con la “autoconciencia”.

En el segundo nivel, este en el que la autoconciencia sabe de sí en el objeto y se identifica con él, se caracteriza por algo que no se había mencionado hasta ahora en nuestra visión de la Modernidad, “el deseo”, “el impulso”, el acto de autoconciencia como certeza de sí ante el objeto lleva un “impulso” o deseo de poner lo que ella es en sí, un impulso a dar contenido y objetividad al saber de sí abstracto… con lo cual -una vez más- Hegel recuerda las sentencias Platónicas que afirman que en nosotros existe un impulso amoroso, “eros” hacia las cosas, a la verdad, al bien, etc. todo acto de conocimiento de esta “autoconciencia” es un acto de impulso por concretar eso que somos y ese saber “abstracto o difuso de lo que somos”. El acto de conocer y saber en su sentido más profundo es un acto de amor y motivo por saber de mí de una forma concreta, es un camino por encontrarme a mí en la cosa conocida, y -como dice Hegel- también es un acto de liberarme de las cosas meramente sensibles y materiales y acercarme a mi propia identidad, con lo cual, Hegel se ve en la necesidad de hablar de un nuevo tema: el deseo.

Ejercicio: relaciona lo anterior con la frase de Hegel “nada de lo grande se logra en este mundo sin pasión”… ¿Es posible creer que Hegel se refiere al saber de la autoconciencia como al aprendizaje descarnado que muchas veces se vive en la rutina académica?… o mejor aún ¿cuáles de las materias que cursas las encaras con la pasión y motivo que muestra quién eres en el fondo y qué sabes de tí?

El deseo.

La autoconciencia está en sí en el objeto que se adecúa al “impulso” o “interés” de la conciencia. Hegel vuelve a explicar que cuando uno se involucra con los objetos mediante el deseo y el interés, desaparece esa “aparentemente clara” distinción entre sujeto y objeto, pues el objeto querido termina volviendose algo “objetivo” y el que quiere, termina haciendo de su querer, algo muy objetivo…”El objeto dado viene ahí puesto de manera tan subjetiva como la subjetividad enajena su unilateralidad y se hace objetiva”…

Así, Hegel considera que este proceso concluye cuando esta motivación queda satisfecha, y el resultado es que el “yo se concluye consigo”, o puesto de otra manera, el saber conlleva un interés de la conciencia que se lanza a buscar en las cosas, porque en el fondo, algo que hay en ella misma, la mueve a lanzarse a conocer y sólo hasta que se cumple este proceso y se sacia este interés, la conciencia se puede sentir satisfecha y puede decirse que cumplió consigo.

Así, primero la conciencia muestra un interés que tiene en su primera fase un carácter “destructivo”, “egoísta”, y se lanza al objeto como algo negativo, carente de mismidad y el objeto es “devorado” por la conciencia.

Pero cuando se da la “satisfacción” no se queda el sentimiento en algo interno a la conciencia o abstracto para la singularidad sino que manifiesta ya una universalidad y la identidad de la autoconciencia con su objeto. Así, en el acto del deseo hay una autoconciencia, en primer lugar de un objeto libre y por otro el yo tiene un saber de sí pues hay algo de mí y mis preferencias en el objeto que elijo.

Reflexión: Hegel intenta aclararnos que cuando vamos a la búsqueda de las cosas para conocerlas lo hacemos con deseo y con el corazón, ¿por qué nos interesan ciertas cosas sobre otras? ¿por qué nos gusta más una materia que otra o un lugar que otro? Porque en el fondo lo que nos gusta de las cosas revela nuestra personalidad, con lo cual cuando elegimos bien y satisfacemos nuestro deseo de conocimiento y acercamiento a las cosas, la conciencia se encuentra tan involucrada con el objeto que siente una identidad con él.

hegel elección 2

¿Por qué nos tomamos tanto tiempo en decidir sobre ciertas cosas en la vida, si al final de cuenta se trata de cosas?  Hegel respondería que no se trata de cosas únicamente, pues cuando elegimos algo nos estamos eligiendo a nosotros mismos, determinamos nuestra conciencia y nos revelamos en lo que somos.

Hegel eleccion 1

Elegir no es sólo renunciar como tradicionalmente se dice, elegir es elegirnos y abrirnos a nuestra auténtica forma de ser, por lo cual queda liberado el objeto que escogimos y el sujeto queda libre y pleno como persona en su decisión. 

b. La autoconciencia que reconoce

Hegel se pregunta ahora qué sucede cuando una autoconciencia se topa frente a otra autoconciencia.

Primero tiene que darse un proceso de “reconocimiento”, que no es sino el mostrarse a sí mismo en cuanto tal.

Tal proceso de reconocimiento se da como lucha, y presenta conflicto ¿por qué? “Puesto que yo no me puedo saber en el otro como mí mismo en tanto el otr es para mí otro existir-ahí inmediato; por consiguiente, yo estoy dirigido a la superación de esta inmediatez suya”

Pero por otro lado necesito ser reconocido como inmediato mostrando mi libertad, inmediatez que se da en la corporeidad y este cuerpo se vuelve signo e instrumento, y es lo que media entre conciencias.

 ¿por qué dice Hegel que tal lucha del reconocimiento es a vida o muerte? Porque cada una pone en peligro la vida de la otra (no se refiere sólo a vida biológica, sino a muerte de la conciencia que puede ser un simple aplastarla verbalmente), cada una busca salvar la vida pues de esta forma salva su libertad. 

Pero hay un problema en el matar al otro, pues es resolver la contradicción mediante una “negación abstracta”…

Y como la vida es tan esencial a la libertad una de las dos consciencias tiene que poner un alto y preferir acabar la lucha y terminar en la desigualdad pues prefiere la vida a la muerte. “se conserva como autoconciencia singular, pero renuncia a su ser-reconocido”

“mientras el otro se mantiene firme en su refeencia a sí mismo y es reconocido por el primero como por aquel sometido”

Y las cosas y los objetos serán ahora el medio de relación entre ambos, el mundo concreto, material, tendrá que ser transformado por el siervo bajo el deseo y orden del amo, razón por la cual se vuelve esta la “transformación cultural”.

Como se puede ver, Hegel retoma el modelo Hobbesiano de la fundación de los Estados a través de la violencia, pero ahora intentará darle una salida diferente, pues intenta hacernos ver que existe una “relación inestable” en la relación “amo-esclavo” en la cual, ninguno de los dos se encuentra satisfecho en su relación. Por un lado el “señor” no siente una satisfacción, pues aún cundo tiene un siervo y en su servicio encuentra un cumplir sus deseos y por tanto se da una superación de sí al buscar realizar sus deseos, resulta contradictorio pues los deseos los termina llevando a cabo otro y no el propio señor, razón por la cual hay una insatisfacción por no ser él quien lleva a cabo las tareas concretas y no es quien las realizó, sino que las realizó el siervo.

Por otro lado el siervo al servir al señor “se mata trabajando” y mata de esta manera su querer particular y su deseo y hace de esta enajenación y del temor al señor el principio de sabiduría… tenemos así lo que llamará Hegel el paso a la autoconciencia universal.

Autoconciencia universal.

Por ella hay que entender el saber afirmativo de sí en otro, el señor sabe de sí en la acción del siervo y el siervo sabe de sí en el mandato y reconocimiento del señor.

En virtud de la negación de esta satisfacción directa de los deseos y que esté mediada por otra conciencia, el deseo termina siendo un vínculo entre ambas conciencias y no queda claramente distinguido un deseo del otro… el mundo cultural es a la par un mundo del señor (quien lo ordenó construir) y del siervo (que fué quien lo elaboró), imposible distinguir ahí el deseo de uno y de otro, por tanto se trata de algo “universal y objetivo”, es una “universalidad real”, en la que cada uno se reconoce sabiéndose reconocido en el otro libre. Esto es la sustancia de toda espiritualidad esencial de la familia, la patria, el estado, lo mismo que de las virtudes, el amor, la amistad, la valentía, el honor y la fama. Esto es la “reaparición de la autoconciencia”.

Así, cada uno de las autoconciencias aparece en el otro y Hegel precisa que en realidad no se trata de una comunidad con distinción de conciencias, aparentemente hay una distinción entre el yo y el tú, pero en realidad tal distinción no existe, y la verdad de los dos constituye la universalidad y objetividad de la autoconciencia, universalidad y objetividad. Esta universalidad y objetividad que existe en sí y para si es la razón.

Entiende por razón la idea, como unidad entre el concepto y la realidad en general.

La razón

La verdad que es la razón es la simple identidad y de la subjetividad del concepto y de su objetividad y universalidad.

En la universalidad de la razón está la significación del objeto que es ahora universal y que está permeado por la subjetividad de la conciencia, por el yo.

Espíritu     Hegel entiende por espíritu la verdad que está sabiendo. esto es, la autoconciencia que está cierta de que sus determinaciones son objetivas y que es la esencia de las cosas y de los pensamientos propios. Es decir, es la verdad de la razón, que ya ha pasado por esta unidad absoluta con la cosa y a la verdad entendida como un saber y la certeza de sí mismo como universalidad infinita.

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